
Los jóvenes representan una franja muy elevada dentro de la escala de consumidores de alcohol.


Cuando el hábito de comer se transforma en una dependencia se puede considerar a la persona como adicta a la comida.
Muchas personas utilizan la comida como medio canalizador del miedo, la ansiedad y la inseguridad personal enter otros aspectos más recurrentes.Toman la comida como la manera de calmar el dolor, la soledad y las frustraciones, ya que encuentran el placer cuando la e
stán ingiriendo.Realmente se les hace imposible no tentarse o ir a la heladera en búsqueda de comida a altas horas de la noche. Incluso cuando ya no tienen hambre siguen comiendo. Es algo así como una falta de límites propios que les permitan disociar cuando tienen que comer y cuando no.
La obesidad es el problema más conocido y masivo pero detrás de ella aparecen un sin fin de efectos colaterales que perjudican la salud de la persona en todos los aspectos y ámbitos posibles.
Problemas cardíacos y respiratorios. Poca o escasa movilidad, asma, dolores estomacales y gástricos son algunos de los síntomas más comunes en relación al aspecto físico.
En cuanto a lo emocional. Las personas adictas a las comidas, suelen arrastrar conflictos y problemas sin resolver por años. Tienen un alto nivel de frustraciones, se auto boicotean constantemente y poseen un grado muy alto de inseguridad y temor.
Fuente: ALCO