
El cocainómano pasa por cuatro estados, cuyas intensidades están en relación directa con las dosis consumidas. Estos son: euforia, disforia, alucinosis y psicosis. Entre el efímero placer de la euforia y la pérdida del contacto con la realidad de la psicosis, el adicto padece infinitas angustias y terrores.
Los síntomas físicos que produce la cocaína son los siguientes:
- Ardor en los ojos.
- Resecamiento de la garganta.
- Palpitaciones y temblores.
- Sudoración abundante.
- Dolor de cabeza y mareos.
- Dilatación de pupilas.
- Contracciones de los músculos de los ojos.
- Fiebre, convulsiones y delirios.
- Desnutrición y pérdida de peso.
- Deficiencia inmunológica.
- Afecciones cardíacas y hepáticas.
- Enfisema pulmonar.
- Muerte por intoxicación.
Las consecuencias en la psiquis del consumo de la droga son:
- Pérdida de las motivaciones.
- Depresión.
- Apatía, irresponsabilidad, desinterés.
- Aislamiento.
- Dificultades para interrelacionarse.
- Abandono del aspecto personal.
- Pérdida de la memoria y de la concentración.
- Agresividad, descontrol, impulsos delictivos, violencia.
- Suspicacia extrema y paranoia.
- Inclinación al suicidio.
Fuente: Fundación Manantiales
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